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Diana Frost, Water and Wastewater Engineer, CH2M Hill CalgaryEscrito por Diana Frost, Ingeniera de Agua y Desague, CH2M HILL Calgary

Una experiencia transformadora

Cuando digo “experiencia transformadora”, podrían pensar que estoy hablando de cambiar los ruandeses, pero en realidad el voluntariado en los países en desarrollo siempre ha mejorado mi vida de manera importante. Me parece que viajar a los países en desarrollo siempre me hace reconsiderar mis prioridades y tratar de poner primero lo más importante: las relaciones con la gente.

Este pasado mes de febrero, me fui a Ruanda para trabajar de voluntaria en un proyecto de agua de Water For People (WFP). Es una organización sin fines de lucro que trabaja para ayudar a las personas más pobres del mundo a mejorar su calidad de vida. Esto se hace mediante apoyo sostenible a proyectos locales de agua potable, higiene y saneamiento. WFP cuenta con proyectos en 11 países de Asia, África y América Latina y el Caribe. La mayor parte del trabajo se lleva a cabo por el personal de la oficina local del país o por voluntarios de WFP que conforman un grupo llamado World Water Corps (WWC). Por lo general, WFP realiza estudios o hace seguimiento de proyectos de agua existentes, sin embargo el proyecto en Ruanda constituye un nuevo tipo de involucramiento para la organizacion.

El proyecto sobre el cual trabaje en Ruanda es parte de una iniciativa más amplia denominada el Reto Rulindo. El Reto Rulindo es un ambicioso proyecto propuesto por el gobierno de Ruanda que prometa proporcionar el 100% de cobertura de agua a los residentes del Distrito de Rulindo antes de diciembre del 2014. Teniendo en cuenta que la población de Rulindo es de más de 269.000 personas, y la cobertura de agua es actualmente se situa alrededor del 30%, es todo un reto segun los estándares de ingeniería! Este proyecto se está realizando gracias a la colaboracion estrecha entre la oficina local de WFP en Kigali, el Ministerio de Infraestructura de Ruanda y el Distrito de Rulindo. Cada institución se ha comprometido de pagar una parte del proyecto. Este viaje en febrero de 2012 marcó la primera vez que el WFP ha enviado un grupo de voluntarios para ayudar en aspectos de diseño de un proyecto de agua.

Nuestro equipo internacional de voluntarios contaba con cinco ingenieros y un geólogo, de los cuales todos venian de los Estados Unidos, excepto para mí – soy de Calgary, Canadá. Una vez en Kigali, Ruanda, el equipo empezó a trabajar en colaboración con dos ingenieros de la oficina local de WFP así como personal técnico de la oficina del Distrito de Rulindo. Nos pidieron que ayudaramos con el diseño para la expansion de dos sistemas de agua existentes que sirven dos de los diecisiete sectores de Rulindo. WFP también nos pidió fortalecer la capacidad del equipo local para ayudarles a continuar con el diseño y la construcción en los demas sectores de Rulindo después de que regresaramos a Norte America. Sin embargo, esto resultó ser un verdadero desafio debido a la corta duración de la visita.

El objetivo del viaje era evaluar dos sistemas de agua existentes que dan servicio a los sectores de Ntarabana y Burega para determinar si podría ser ampliados para atender a más comunidades cercanas a los sistemas. Esta evaluación incluia dos componentes principales: un análisis hidráulico y una evaluación de la calidad del agua. Fuimos varias veces a las zonas rurales para reunir información, así como muestras de agua. Una vez de vuelta en la oficina, hemos realizado el analisis del agua y llevado a cabo simulaciones hidráulicas y cálculos. Yo había hecho bastante trabajo de analisis de calidad del agua en los países en desarrollo, así que acepte enfocar en el aspecto de la calidad del agua. Tuve suerte porque pude trabajar con un ingeniero local que tenía muchas ganas de aprender a muestrear y realizar analisis del agua.  Tambien era posible enseñarle este trabajo adentro de dos semanas. Hemos tenido algunas dificultades para obtener todos los materiales que necesitábamos para hacer los analisis que querian realizar, sin embargo, con la ayuda del Laboratorio Nacional del Ruanda, la mayoría de los problemas se resolvieron.

Me han impresionado mucho los ruandeses. Sebastien, con quien tuve la suerte de colaborar, era un ingeniero muy dedicado a aprender todo lo que podia sobre la forma de muestrear, analizar e interpretar resultados. También una fuerza suya era el establecimiento de buenas relaciones con todos en el equipo y fue capaz de desarollar todas las habilidades y obtener los conocimientos necesarios para continuar el trabajo sin nosotros. En cierto sentido, mi parte del trabajo fue el proyecto perfecto, ya que habiamos identificado la estrategia de salida con anticipación; queríamos que Sebastien sea capaz de continuar lo que se había iniciado de manera independiente y de forma sostenible, una parte fundamental de todo proyecto de WFP.

Creo que mi trabajo en Ruanda fue un éxito porque al final ya no me necesitaban. Eso no es normalmente algo que se busca en trabajo de consultoría. En este caso, sin embargo, es parte de la razón por la cual estoy muy satisfecha de lo que hice en Ruanda porque entregue a la comunidad toda la capacidad para que puedan seguir avanzando con el trabajo en Rulindo por si propios. Por lo tanto, todavía hay mucho trabajo por hacer en Ruanda hasta que se realizara el Reto de Rulindo, así que recomiendo que se involucren y que apoyen al proyecto!

 

Diana Frost, Water and Wastewater Engineer, CH2M Hill CalgaryBy Diana Frost, Water and Wastewater Engineer, CH2M HILL Calgary

Another life-changing experience

When I say “life-changing experience,” you might be thinking that I’m talking about changing Rwandans, but actually volunteering in developing countries has always changed my life for the better. I find that travelling to developing countries always makes me rethink my priorities and strive to put what is most important at the top again: relationships with people.

This past February, I travelled to Rwanda to volunteer on a water project for Water For People. Water For People is a non-profit organization working to help the most impoverished people in the world improve the quality of their lives by supporting locally sustainable drinking water, sanitation, and health and hygiene projects. Water For People has projects in 11 countries throughout Asia, Africa, and Latin America and the Caribbean. Most of the work Water For People provides these countries is done by either the local country office staff or by visiting volunteers from Water For People’s volunteer arm, World Water Corps. Typically, Water For People projects involve conducting studies or monitoring existing water projects, however the project in Rwanda is the beginning of a new type of involvement for Water For People.

The project I worked on in Rwanda is part of a larger initiative named the Rulindo Challenge. The Rulindo Challenge is an ambitious project proposed by the government of Rwanda to provide 100% water coverage to the residents of the District of Rulindo before December 2014. Given that Rulindo’s population is over 269,000 people, and water coverage is currently around 30%, it is quite a challenge by engineering standards! This project is being carried out in a partnership among the local Rwandan Water For People office, Rwanda’s Ministry of Infrastructure and the District of Rulindo; with each institution footing a part of the bill. The most recent Rulindo Challenge trip in February 2012 marked the first time that Water For People has sent a team to assist with design aspects of a water project.

Our international volunteer team was made up of five engineers and one geologist, with everyone coming from the United States except for me – I’m located in Calgary, Canada. Once in Kigali, Rwanda, we began to work in collaboration with two engineers and other personnel from the local Water For People office, as well as technical personnel from the District of Rulindo office. We were asked to assist with the design to expand existing water systems in two of Rulindo’s seventeen sectors. Water For People also asked us to build the capacity of the local team to assist them in continuing the design and construction in the remaining sectors of Rulindo after we left Rwanda. However, this proved to be challenging due to the short duration of the visit.

The goal of the trip was to assess two existing water systems serving the sectors of Ntarabana and Burega to determine whether they could be expanded to serve more people in nearby communities.This assessment involved two main components: a hydraulic analysis and an evaluation of the water quality. This required field trips to the rural areas to gather information as well as water samples. Once back in the office, we tested the water and carried out hydraulic simulations and calculations. I had done quite a bit of water quality testing in developing countries, so I took on the water quality aspect of the work. I was lucky because I was paired with a local engineer who was very keen to learn how to sample and test and it was actually possible to train him on how to do the work within two weeks. We had some difficulty getting all the materials we needed to do the testing, however, with the help of the National Lab, most of the issues were resolved.

I was immensely impressed with Rwandans. Sebastien, whom I was lucky to have been paired with, was a mid-level engineer who was very dedicated to learning all that he could on how to sample, test and interpret results. He was also very good at establishing good relationships with everyone on the team and was able to pick up all of the necessary skills and knowledge to continue the work after our departure. In a sense, my part of the work was the perfect project because we identified the exit strategy in advance; we wanted Sebastien to be able to continue what we had started in an independent, sustainable, fashion (which is a key mission of every Water For People project).

I believe my work in Rwanda was successful because I worked myself out of a job. Now, that is not typically something that you strive for when you work in consulting. In this case, however, that is part of why I am very satisfied with what I did in Rwanda because I provided the community with the ability to advance our work while we are gone. Needless to say, there is still a lot of work to be done in Rwanda before the Rulindo Challenge is finished, so I highly recommend that you get involved and help out on this project!